3 microrrelatos sobre fogones

“Entre pucheros también anda el Señor”, dijo santa Teresa de Jesús. “¡Y la literatura!”, añadimos nosotros. Y, para confirmarlo, os ofrecemos tres microrrelatos sobre fogones que a buen seguro abrirán vuestro apetito.  

Y si queréis leer más microrrelatos (no de cocina, sino de cualquier temática), os recomendamos esta página de Modelnos.

 

Microrrelato de Trinidad Grande Pardo: Entre fogones 

Con esa cara que anuncia la peor de las noticias llega él y, apoyando el cuerpo cansado en el quicio de la puerta y los ojos mojados en el suelo de la cocina, me lo dice con la voz ya casi en la calle. Después no sé cómo definir su rostro, pero creo que nunca antes deseó tanto ser pájaro para escapar volando por la ventana abierta junto al humo que sale de la olla. Se queda callado, sin mirarme, quizás por eso le coge por sorpresa mi risa alegre. Río feliz y aliviada, me esperaba lo peor. Lo que ha venido a decirme ahora, al cabo de la vida, es que no me quiere.

Microrrelato de Rubén Gozalo Ledesma: Le Chef Avocat

Soy abogado y poseo un pequeño restaurante donde doy rienda suelta a mi otra gran pasión: la cocina. Entre fogones es imprescindible experimentar, mezclar texturas y jugar con los sabores. Sin embargo, hace unas semanas me acusaron de perpetrar atentados culinarios. Se celebró un juicio rápido. Tuve un careo con un antiguo comensal. Al parecer, mi paella de fuagrás y mi cocido madrileño con lacasitos constituían sendos crímenes contra el paladar. El tribunal dictó sentencia. El veredicto: quitaron mi establecimiento de la guía gastronómica y me condenaron a 1.500 horas de clases prácticas con un cocinero de prestigio. Sonreí al reparar en el fiscal. Era un asiduo a mi restaurante. La venganza es un plato que se sirve frío.

Microficción de Natalia: Zapatero a tus zapatos

“Zapatero a tus zapatos” es lo que siempre me decía mi madre cada vez que tenía la osadía de rectificarla en sus asuntos culinarios…Lo sé, lo mío nunca fué el arte de la cocina y el guiso, pero ello no me impedía el que gracias al arte cinematográfico, y en particular a la película “Como agua para chocolate” yo quisiera convertirme, al igual que la protagonista, en hacedora de sueños, pasiones, llantos y deseos…Mis manos elaborarían las más suculentas salsas que en boca de mis comensales supondrían la excitación máxima, un culmen de los sentidos. La realidad era otra, mi realidad pasaba por los fogones de una madre “represiva” que nunca confió en mis posibilidades. “¿Por qué los zapateros sólo pueden dedicarse a sus zapatos”?

(Natalia. Presentado al concurso de microrrelatos de El Mundo)

Imagen destacada

Otros cuentos gastronómicos

2 cuentos infantiles sobre cocineros

Un plato de García Márquez

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.