No comas antes de leer esto (Anthony Bourdain)

No comas antes de leer esto, Anthony Bourdain

En este texto, Bourdain hablaba sin tapujos del mundo de la cocina, y no dejaba en buen lugar ciertas prácticas de algunos de sus compañeros de profesión. El propio Bourdain llegó a llamarse a sí mismo “un traidor de la profesión”. Ya veis que en todas partes cuecen habas, y aquí nunca mejor dicho…

2 cuentos infantiles sobre cocineros 👩‍🍳🔪 🥚 📚 📗

cuentos infantiles sobre cocineros

Hubo una vez en un país de Arabia un emir sumamente rico y muy caprichoso en el arte del comer. Los mejores cocineros de la región trabajaban para él, forzando cada día su imaginación para satisfacer sus exigencias. Harto ya de tiernos faisanes y pescados caros, un día llamó a su cocinero jefe y le dijo:

–Ahmed, voy a pedirte que me busques algún manjar que no haya probado nunca, porque mi apetito va decayendo. Si quieres seguir a mi servicio, tendrás que ingeniarte cómo hacerlo.

El cocinero (cuento gastronómico de Alfonso Reyes)

EL cocinero, cuento gastronómico, Alfonso Reyes

Seguimos con nuestros cuentos gastronómicos, y hoy os servimos en bandeja uno cocinado por el escritor y estudioso mexicano Alfonso Reyes (1889-1959), una de las cumbres literarias de su país en el siglo XX.

Reyes, autor muy prolífico, escribió teatro, poesía, ensayos, novelas, textos híbridos y relatos cortos. El que hoy os ofrecemos encaja perfectamente con la temática de RECETAS LITERARIAS, pues nos ofrece la estampa de un cocinero de palabras.

Cuento gastronómico y navideño de Alphonse Daudet: Las tres misas

Alphonse Daudet

–¿Dos pavos trufados, Garrigú?

–Sí, mi reverendo, dos magníficos pavos
rellenos de trufas, y puedo decirlo porque yo mismo ayudé a rellenarlos.
Parecía que el pellejo iba a reventar al asarse, tan estirado estaba…

–¡Jesús María, y a mí que me gustan
tanto las trufas! Dame pronto la sobrepelliz, Garrigú. Y ¿qué más has visto en
la cocina, fuera de los pavos?

Cuento gastronómico de Emilia Pardo Bazán: Los huevos arrefalfados

huevos

Martina criaba los chiquillos, los atendía, los zagaleaba; Martina daba de comer al ganado; Martina remendaba y zurcía la ropa; Martina hacía el caldo, lavaba en el río, cortaba el tojo, hilaba el cerro, era una esclava, una negra de Angola…, y con todo eso, ni un solo día del año le faltaba en aquella casa a San Benito de Palermo su vela encendida.